Cuando una empresa tiene que auditar sus cuentas por primera vez, una de las primeras preguntas suele ser inevitable: ¿cuánto cuesta una auditoría?
La respuesta no puede reducirse a una tarifa estándar.
Dos empresas con una cifra de negocios similar pueden requerir un número de horas de trabajo muy diferente. El volumen de operaciones, la organización administrativa, la complejidad de la contabilidad, la existencia de diferentes centros de trabajo, el volumen de existencias o la calidad de la documentación disponible son algunos de los factores que pueden modificar considerablemente el trabajo necesario.
Por eso, para preparar un presupuesto de auditoría no basta con conocer la facturación de la empresa.
¿Existe una tarifa oficial para una auditoría de cuentas?
No.
En España no existe una tarifa oficial que establezca cuánto debe cobrar un auditor por realizar una auditoría de cuentas.
La normativa reguladora de la auditoría establece, en cambio, cómo deben determinarse los honorarios.
El Reglamento de desarrollo de la Ley de Auditoría de Cuentas señala que los honorarios deben fijarse en función del esfuerzo de auditoría estimado para realizar el trabajo.
Para determinar ese esfuerzo deben considerarse aspectos como el tiempo necesario, los medios y recursos que deberán utilizarse, la cualificación y especialización requeridas, el tamaño y complejidad de la actividad de la empresa y el riesgo de auditoría esperado.
Por tanto, un presupuesto debería responder a las características concretas de la empresa que va a ser auditada.
¿Qué factores influyen en el precio de una auditoría?
Aunque cada encargo debe analizarse individualmente, hay una serie de elementos que tienen una influencia directa en el trabajo necesario.
1. El tamaño de la empresa
Es uno de los primeros elementos que se consideran.
La cifra de negocios, el volumen de activos y, dependiendo de la actividad, el número de trabajadores permiten realizar una primera aproximación a la dimensión de la entidad.
Pero el tamaño por sí solo no determina el precio.
Una empresa relativamente pequeña puede desarrollar una actividad contablemente compleja, mientras que otra de mayor facturación puede tener procesos administrativos muy estructurados y operaciones relativamente sencillas.
2. La actividad de la empresa
No todas las actividades presentan los mismos riesgos ni requieren los mismos procedimientos de auditoría.
Una empresa de servicios con pocas operaciones puede tener una estructura muy diferente de una empresa industrial con materias primas, productos en curso y productos terminados.
También pueden existir particularidades en empresas constructoras, tecnológicas, comerciales, grupos empresariales o entidades que reciben subvenciones.
Conocer adecuadamente el negocio es necesario para poder estimar el alcance del trabajo.
3. El volumen y la complejidad de las operaciones
No es lo mismo revisar una empresa con una operativa sencilla que otra que presenta, por ejemplo:
- numerosas cuentas bancarias;
- un volumen elevado de clientes y proveedores;
- operaciones en moneda extranjera;
- financiación compleja;
- operaciones vinculadas;
- inversiones financieras;
- combinaciones de negocios;
- diferentes líneas de actividad;
- o transacciones poco habituales.
Cuanto mayor sea la complejidad, mayor puede ser el tiempo y la especialización necesarios para realizar determinados procedimientos.
4. Las existencias
Las existencias pueden tener una incidencia importante en la planificación de una auditoría.
Una empresa con almacenes, diferentes ubicaciones, productos de difícil valoración o un elevado volumen de referencias puede requerir procedimientos específicos.
Además de analizar su valoración contable, en determinadas circunstancias el auditor deberá obtener evidencia sobre su existencia y estado.
Por eso, dos empresas con una facturación similar pueden requerir esfuerzos de auditoría muy diferentes si una de ellas tiene un volumen significativo de inventario y la otra no.
5. El control interno y la organización administrativa
Una contabilidad bien organizada no significa que la auditoría vaya a limitarse a comprobar unas pocas cifras.
Sin embargo, conocer los procesos de la empresa y su sistema de control interno forma parte de la planificación del trabajo y puede influir en la naturaleza y extensión de determinados procedimientos de auditoría.
La disponibilidad de conciliaciones, auxiliares contables, documentación ordenada y explicaciones consistentes facilita además el desarrollo del trabajo.
Cuando la información presenta diferencias frecuentes o requiere numerosas aclaraciones, el tiempo necesario puede aumentar.
6. El número de centros, delegaciones o sociedades
Una empresa que desarrolla toda su actividad desde una única ubicación no presenta necesariamente la misma organización que otra con diferentes establecimientos, almacenes o centros de actividad.
La complejidad aumenta también cuando existen varias sociedades y deben auditarse cuentas consolidadas.
En estos casos es necesario analizar la estructura del grupo, las operaciones entre sociedades y las características de las distintas entidades que lo forman.
7. La calidad y disponibilidad de la información
Este es un factor que algunas empresas no tienen en cuenta cuando solicitan presupuesto.
La auditoría necesita documentación.
Conciliaciones bancarias, detalle de clientes y proveedores, contratos, facturas, documentación de inmovilizado, inventarios, financiación, impuestos o actas societarias son solo algunos ejemplos.
Cuando la documentación está disponible y correctamente organizada, el trabajo puede desarrollarse de forma mucho más eficiente.
Por el contrario, si existen diferencias entre auxiliares y contabilidad, faltan conciliaciones o es necesario solicitar reiteradamente la misma documentación, el esfuerzo requerido puede aumentar.
8. Si es la primera auditoría de la empresa
El primer ejercicio auditado requiere conocer en profundidad la empresa, su actividad, sus procesos, su sistema contable y sus principales riesgos.
Además, existen procedimientos específicos relacionados con los saldos de apertura.
Por ello, al preparar el presupuesto es importante indicar si se trata de la primera auditoría o si las cuentas de ejercicios anteriores ya han sido auditadas.
9. Los riesgos identificados
El auditor planifica y ejecuta su trabajo teniendo en cuenta los riesgos de incorrección material existentes en las cuentas anuales.
Determinadas áreas pueden requerir procedimientos adicionales por su complejidad, por incorporar estimaciones significativas o por presentar características particulares.
El riesgo esperado es precisamente uno de los factores que la normativa establece expresamente para determinar el esfuerzo de auditoría y, en consecuencia, los honorarios.
Entonces, ¿cómo se prepara un presupuesto de auditoría?
Antes de realizar una propuesta económica es conveniente disponer de información suficiente sobre la empresa.
Habitualmente será necesario conocer, entre otros aspectos:
- la actividad desarrollada;
- las últimas cuentas anuales disponibles;
- un balance de sumas y saldos reciente;
- la cifra de negocios;
- el volumen de activos;
- el número aproximado de trabajadores;
- la existencia y características de los inventarios;
- el número de centros o establecimientos;
- la estructura societaria;
- si existen sociedades vinculadas o un grupo;
- y si se trata de una primera auditoría.
Dependiendo de las circunstancias, puede ser necesario solicitar información adicional.
El objetivo es poder estimar razonablemente los recursos y el tiempo que requerirá el trabajo antes de formular la propuesta.
¿Un presupuesto más barato significa que la auditoría será más sencilla?
No necesariamente.
El alcance de una auditoría no se decide en función del precio acordado con el cliente.
Los procedimientos necesarios deben responder a las circunstancias de la entidad, a los riesgos identificados y a la normativa de auditoría aplicable.
La Ley de Auditoría de Cuentas establece además que los honorarios deben fijarse antes de comenzar el desempeño de las funciones del auditor y no pueden tener carácter contingente ni depender del resultado del propio trabajo de auditoría.
Por tanto, al comparar propuestas no debería valorarse únicamente el importe.
También resulta razonable analizar la experiencia del equipo, su conocimiento del sector cuando resulte relevante, la organización prevista del trabajo, los plazos y la capacidad de comunicación durante el proceso.
¿Puede cambiar el precio una vez iniciada la auditoría?
La normativa contempla que los honorarios inicialmente establecidos puedan modificarse cuando cambien las condiciones que sirvieron de base para fijarlos.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, si durante el trabajo aparecen circunstancias que no podían conocerse al preparar la propuesta y que modifican de forma significativa el esfuerzo inicialmente estimado.
No debería confundirse esta situación con incrementar el precio simplemente porque el resultado de la auditoría sea más o menos favorable para la empresa.
Los honorarios de auditoría no pueden depender del resultado del trabajo.
¿Cómo puede una empresa facilitar la preparación del presupuesto?
Cuanta más información relevante se facilite inicialmente, mejor podrá estimarse el alcance del encargo.
No se trata de preparar toda la documentación de la auditoría antes de solicitar una propuesta.
En muchos casos, unas cuentas anuales recientes, información contable actualizada y una breve explicación de la actividad y estructura de la empresa permiten realizar una primera valoración.
Si existen circunstancias especiales —un grupo empresarial, cambios societarios, operaciones corporativas, subvenciones relevantes, financiación compleja o un elevado volumen de existencias— es recomendable explicarlas desde el principio.
Preguntas frecuentes sobre el precio de una auditoría
¿Todas las auditorías tienen el mismo precio?
No. Los honorarios dependen del esfuerzo necesario para realizar cada trabajo y de las características y circunstancias de la entidad auditada.
¿La facturación determina cuánto cuesta la auditoría?
Influye porque ayuda a conocer la dimensión de la empresa, pero no es suficiente por sí sola. La complejidad de las operaciones, los riesgos, los recursos necesarios y otros factores pueden tener una incidencia importante.
¿Una auditoría voluntaria cuesta menos que una auditoría obligatoria?
No necesariamente. El hecho de que la auditoría sea voluntaria u obligatoria no determina por sí mismo el esfuerzo necesario para realizarla.
¿Se puede solicitar presupuesto antes de nombrar al auditor?
Sí. De hecho, es conveniente conocer previamente las condiciones del encargo. Los honorarios correspondientes a la auditoría deben fijarse antes de que comience el desempeño de las funciones del auditor.
¿Qué información necesito para pedir un presupuesto?
Como punto de partida, resulta útil disponer de las últimas cuentas anuales, información contable reciente y una explicación de la actividad y estructura de la empresa. A partir de ahí, el auditor podrá solicitar los datos adicionales necesarios.
Solicitar un presupuesto de auditoría
El precio de una auditoría no debería determinarse aplicando una tarifa genérica a la cifra de negocios de una empresa.
Un presupuesto adecuadamente preparado parte de conocer la entidad y estimar el esfuerzo necesario para realizar el trabajo con los recursos y la cualificación adecuados.
En ILO AUDITORS realizamos auditorías de cuentas para empresas y pymes. Para preparar una propuesta necesitamos conocer previamente las características principales de la empresa y el alcance del trabajo.
Si necesitas una auditoría obligatoria o estás valorando realizar una auditoría voluntaria, puedes contactar con nosotros y solicitar una propuesta adaptada a las características de tu empresa.