
En la XXVI Jornada Técnica de Auditoría celebrada en Barcelona, Irene Ledo moderó la sesión de Ana Manzano Cuadrado dedicada al nuevo informe de auditoría en España y a las modificaciones de las NIA-ES. El análisis se centró en la revisión de la NIA-ES 570, relativa al principio de empresa en funcionamiento.
La sesión permitió distinguir qué corresponde valorar a la dirección, qué debe comprobar el auditor y cómo se trasladan las conclusiones a los usuarios de las cuentas. Los puntos que siguen resumen la propuesta técnica examinada en la jornada; conviene comprobar la versión finalmente aprobada y su fecha de aplicación antes de utilizarla como norma vigente.
La valoración de la continuidad empieza en la dirección
La dirección debe evaluar si resulta adecuado formular las cuentas bajo el principio de empresa en funcionamiento. Según la revisión analizada, esa evaluación debe abarcar al menos doce meses desde la fecha de formulación de las cuentas anuales. Este matiz importa: tomar únicamente doce meses desde el cierre puede dejar fuera información relevante.
Si la dirección no ha realizado la evaluación, o el periodo examinado es insuficiente, el auditor debe solicitar que la complete. Su trabajo no consiste en sustituir la previsión empresarial por una propia, sino en obtener evidencia suficiente sobre el análisis realizado y cuestionar sus fundamentos cuando sea necesario.
Identificar señales de riesgo antes de considerar los factores mitigantes
Durante la auditoría se buscan hechos o condiciones que puedan suscitar dudas significativas sobre la continuidad: pérdidas recurrentes, problemas de liquidez, vencimientos de deuda próximos, incumplimientos contractuales, dependencia de financiación, litigios relevantes o un deterioro de la actividad. La sesión destacó la conveniencia de reconocer primero esas señales y evaluar después, por separado, los elementos que podrían mitigarlas.
La ausencia de una crisis visible no elimina el trabajo del auditor. También debe considerar si existen riesgos no reflejados todavía en las previsiones, hechos posteriores o información que contradiga el escenario presentado por la dirección.
Cómo revisar previsiones, hipótesis y planes de actuación
El análisis va más allá de leer un presupuesto. Hay que valorar el método usado por la empresa, la pertinencia y fiabilidad de los datos de partida y la razonabilidad de las hipótesis significativas. Por ejemplo, una previsión de ventas debe ser coherente con la cartera de pedidos y con la evolución reciente; un plan de financiación exige examinar sus condiciones y la evidencia disponible, no solo la intención de obtenerla.
Cuando la continuidad depende de medidas futuras, el auditor analiza si los planes son viables, si pueden ejecutarse a tiempo y si la dirección tiene capacidad e intención de llevarlos a cabo. También debe atender a escenarios alternativos y a la evidencia contradictoria para evitar que una previsión optimista oculte una incertidumbre material.
Qué cambia en la comunicación del informe
La revisión presentada refuerza la transparencia sobre empresa en funcionamiento. La forma de informar depende de dos preguntas distintas: si el uso del principio contable es adecuado y si existe una incertidumbre material suficientemente explicada en las cuentas. Cuando esa incertidumbre existe y está revelada de forma adecuada, se identifica de manera específica en el informe; si la información es insuficiente, puede afectar a la opinión de auditoría.
La propuesta analizada también contempla una comunicación más visible de las conclusiones sobre continuidad incluso cuando no se identifica una incertidumbre material. La redacción concreta del informe debe contrastarse con el texto normativo finalmente aprobado y con las circunstancias de cada encargo.
Implicaciones prácticas para empresas y auditores
Para la empresa, la recomendación práctica es preparar con antelación una evaluación documentada: previsiones de tesorería, hipótesis contrastables, vencimientos, compromisos de financiación y planes de respuesta. Para el auditor, resulta esencial mantener el escepticismo profesional, documentar los juicios relevantes, obtener las manifestaciones escritas necesarias y comunicar oportunamente los hallazgos a los responsables del gobierno de la entidad.
La sesión mostró que la empresa en funcionamiento no se resuelve con una única cifra. Exige conectar las cuentas anuales con la capacidad real de continuar la actividad y explicar con claridad las incertidumbres que puedan afectar a quienes las utilizan.
Resumen de la intervención de Ana Manzano Cuadrado, moderada por Irene Ledo en la XXVI Jornada Técnica de Auditoría de Barcelona. Contenido informativo basado en el material de la sesión.