
Una auditoría financiera puede ser necesaria por obligación legal, pero también existen situaciones en las que una empresa decide auditar voluntariamente sus cuentas para aportar mayor confianza sobre su información financiera.
Crecimiento empresarial, entrada de inversores, financiación bancaria, operaciones societarias o cambios relevantes en la estructura de la compañía son algunos de los momentos en los que puede resultar conveniente plantearse una auditoría.
En este artículo analizamos cuándo puede necesitar una empresa una auditoría financiera, diferenciando la obligación legal de aquellos casos en los que la auditoría responde a una decisión voluntaria.
1. Cuando la empresa está obligada legalmente a auditar sus cuentas
El primer supuesto es el más evidente: determinadas sociedades están obligadas a someter sus cuentas anuales a auditoría.
El artículo 263 de la Ley de Sociedades de Capital establece los límites generales que determinan la obligación de auditoría en función del activo, la cifra anual de negocios y el número medio de trabajadores, teniendo en cuenta su cumplimiento durante dos ejercicios consecutivos.
Además, existen otros supuestos específicos en los que una entidad puede estar obligada a auditar sus cuentas.
Si quieres conocer en detalle los límites y principales supuestos, puedes consultar nuestro artículo sobre cuándo es obligatoria una auditoría financiera.
2. Cuando buscas financiación bancaria
Una empresa que está negociando financiación puede valorar la realización de una auditoría voluntaria, aunque no esté legalmente obligada.
El informe de auditoría aporta a los usuarios de las cuentas anuales información independiente sobre su fiabilidad. Esto puede resultar especialmente relevante cuando terceros necesitan analizar la situación financiera de la empresa.
La auditoría no garantiza la obtención de financiación, pero unas cuentas auditadas pueden proporcionar información adicional a las entidades financieras para realizar su propio análisis.
3. Cuando entran nuevos socios o inversores
La incorporación de nuevos socios o inversores supone normalmente un análisis previo de la situación económica y financiera de la empresa.
En este contexto, disponer de cuentas anuales auditadas puede aportar mayor confianza sobre la información financiera utilizada para tomar decisiones.
La auditoría de cuentas tiene precisamente como finalidad verificar las cuentas para que el auditor pueda expresar una opinión sobre si muestran la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la entidad conforme al marco normativo aplicable.
4. Ante una operación de compraventa, fusión o reorganización
Las operaciones societarias pueden incrementar la necesidad de disponer de información financiera fiable.
Una compraventa de participaciones, la entrada de un inversor, una fusión o determinadas reorganizaciones pueden hacer aconsejable revisar previamente la calidad de la información contable disponible.
Es importante diferenciar la auditoría financiera de una due diligence. Aunque ambas pueden analizar información económico-financiera, tienen objetivos y alcances diferentes y no deben utilizarse como conceptos equivalentes.
5. Cuando la empresa está creciendo rápidamente
El crecimiento puede aumentar la complejidad de los procesos administrativos y contables de una empresa.
Un mayor volumen de operaciones, nuevas líneas de negocio, contratación de personal, apertura de centros o incremento de las necesidades de financiación pueden hacer más compleja la preparación de la información financiera.
En estos casos, una auditoría voluntaria puede ayudar a proporcionar confianza sobre las cuentas anuales y preparar a la organización ante una posible futura obligación de auditoría.
6. Cuando los socios quieren mayor transparencia
No todas las auditorías voluntarias responden a necesidades externas.
También puede resultar conveniente realizar una auditoría cuando los socios quieren disponer de una opinión independiente sobre las cuentas anuales, especialmente cuando existen varios accionistas o socios que no participan directamente en la gestión cotidiana de la empresa.
La existencia de unas cuentas auditadas proporciona una referencia independiente sobre la información financiera preparada por la sociedad.
7. Cuando quieres anticiparte a una futura auditoría obligatoria
Una empresa que se aproxima a los límites legales de auditoría puede plantearse realizar una auditoría voluntaria antes de estar obligada.
Esto permite familiarizar al equipo financiero con el proceso, organizar la documentación y conocer las solicitudes habituales de información antes de afrontar el primer ejercicio de auditoría obligatoria.
Si tu empresa se encuentra en esta situación, también puede ser útil revisar con antelación cómo preparar una empresa para una auditoría financiera.
Auditoría obligatoria y auditoría voluntaria: ¿cuál necesita tu empresa?
La diferencia fundamental está en el origen del encargo.
En una auditoría obligatoria, la realización de la auditoría viene determinada por la legislación aplicable. En una auditoría voluntaria, es la propia empresa la que decide someter sus cuentas a auditoría aunque no exista esa obligación.
La Ley 22/2015 de Auditoría de Cuentas regula la actividad de auditoría tanto obligatoria como voluntaria.
Por ello, antes de decidir es importante analizar las circunstancias concretas de la empresa y determinar si existe obligación legal o si una auditoría voluntaria puede responder a una necesidad empresarial específica.
¿Qué conviene preparar antes de una auditoría financiera?
Una buena planificación facilita considerablemente el desarrollo del trabajo.
Antes de iniciar una auditoría conviene disponer de una contabilidad actualizada, conciliaciones bancarias revisadas, documentación justificativa de los principales saldos, contratos relevantes, información fiscal y societaria y el soporte de las estimaciones contables significativas.
También es recomendable acordar con el auditor un calendario de trabajo y organizar con antelación la entrega de documentación.
Para profundizar en este punto, puedes consultar nuestra guía sobre cómo preparar tu empresa para una auditoría financiera.
Preguntas frecuentes sobre cuándo necesita una empresa una auditoría
¿Todas las empresas necesitan una auditoría financiera?
No. La obligación de auditar depende de los requisitos establecidos por la legislación y de otros supuestos específicos aplicables a determinadas sociedades o entidades.
¿Puede una empresa auditarse aunque no esté obligada?
Sí. La Ley de Auditoría de Cuentas contempla tanto las auditorías obligatorias como las voluntarias. Una empresa puede decidir auditar sus cuentas aunque no exista obligación legal.
¿Una pyme puede realizar una auditoría voluntaria?
Sí. El hecho de no superar los límites generales que determinan la obligación de auditoría no impide que una pyme pueda decidir voluntariamente someter sus cuentas anuales a auditoría.
¿La auditoría financiera sirve para conseguir financiación?
La auditoría no garantiza la concesión de financiación. Sin embargo, disponer de cuentas auditadas proporciona a bancos y otros terceros información financiera sobre la que un auditor independiente ha emitido su opinión.
¿Auditoría financiera y due diligence son lo mismo?
No. Una auditoría de cuentas y una due diligence tienen finalidades y alcances diferentes. El trabajo adecuado dependerá de las necesidades y características de cada operación.
¿Necesita tu empresa una auditoría financiera?
Determinar si una empresa necesita una auditoría requiere diferenciar entre la obligación legal de auditar las cuentas y aquellas situaciones en las que una auditoría voluntaria puede resultar conveniente.
En ILO AUDITORS realizamos auditorías financieras obligatorias y voluntarias para empresas y pymes, con una planificación adaptada a las características de cada organización.
Si tienes dudas sobre si tu empresa debe auditar sus cuentas o estás valorando realizar una auditoría voluntaria, contacta con nosotros y analizaremos tu caso.